En primer lugar, es importante que la mala esté hecha de materiales naturales, como madera, piedras preciosas o semipreciosas, o cuentas de cristal. Estos materiales se consideran más adecuados para la práctica budista, ya que se cree que poseen propiedades energéticas beneficiosas.
Además, es importante que el número de cuentas de la mala sea divisible por 108, que es un número sagrado en el budismo y se considera un número auspicioso. La longitud de la mala también debe ser cómoda para su uso, ya que será utilizada para recitar mantras o para la meditación.
Es fundamental que la mala te conecte con tu práctica espiritual, por lo que es recomendable que elijas un diseño que te resulte significativo. Algunas malas incluyen cuentas adicionales que representan a deidades o elementos importantes en el budismo, lo que puede ser un factor a considerar al elegir la mala adecuada para ti.
Es importante que te tomes el tiempo para revisar las opciones disponibles y elegir una mala de buena calidad. Evita las malas baratas que se rompen fácilmente o que están hechas con materiales de baja calidad, ya que esto puede afectar negativamente tu experiencia durante la práctica budista.
En resumen, al elegir una mala para tu práctica budista, es importante que consideres la calidad de los materiales, el diseño y la conexión espiritual que te brinda. Tomarte el tiempo necesario para encontrar la mala perfecta para ti te permitirá disfrutar al máximo de tu práctica espiritual.

Ensō: el círculo zen que te devuelve al presente (sin explicarte demasiado)

Significado de las Pulseras Tibetanas por Colores (Guía Práctica)

Pies de Buda

Dos peces dorados: el símbolo budista que te recuerda cómo se siente vivir sin miedo
